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Lenten Devotional: Baptist Pastor Reminds Us to Feel God’s Love

This year for the season of Lent, HRC Foundation launched a campaign that aims to tell the stories of LGBTQ people of faith. The Lenten season marks the days which lead up to Jesus’ crucifixion and subsequent resurrection.

For Christians, the resurrection is both a reminder and celebration of life, yet people continue to suffer, including members of the LGBTQ community.

“A central and inspiring part of my ministry has been working to make sure the institutional church — and religion in general — is affirming and inclusive of LGBTQ persons,” said the Reverend Dr. J. Edwin Bacon, author and reverend in the Episcopal Church. “I am a more joyful and faithful priest because of that part of my work.”

We hope the meditations offered every day from Ash Wednesday to Easter on April 16, will bless souls, revive spirits, renew minds and strengthen bodies. These stories will be hosted on the HRC website and on Twitter and Facebook.

Today’s post is featured in Spanish and English (below).

The Lenten Devotional is a faith-filled resource that compiles meditations written by 47 faith leaders from across the United States. This project and other public education work with faith leaders in HRC Alabama, HRC Arkansas and HRC Mississippi is made possible in part by the generous support of the  E. Rhodes and Leona B. Carpenter Foundation.


Este año por la temporada de Cuaresma, la Fundación de HRC lanzó la campaña que comparte las historias de la gente de fe LGBTQ. La Cuaresma marca los días que llevaron a la crucifixión de Jesús y la subsiguiente resurrección.

Para los cristianos, la resurrección es tanto un recordatorio como una celebración de la vida, pero la gente continúa sufriendo, incluyendo miembros de la comunidad LGBTQ.

“Una parte central e inspiradora de mi ministerio ha estado trabajando para asegurar que la iglesia institucional, y la religión en general, afirme e incluya a las personas LGBTQ. Yo soy un sacerdote más alegre y fiel por esa parte de mi trabajo “, dijo el reverendo Dr. J. Edwin Bacon, autor y reverendo en el Iglesia Episcopal.

Esperamos que las meditaciones que se ofrecen todos los días desde el Miércoles de Ceniza hasta la Pascua del 16 de abril, bendigan almas, revivan los espíritus, renueven las mentes y fortalezcan los cuerpos. Estas historias estarán en el sitio web de HRC y en Twitter y Facebook.

La Cuaresma Devocional es un recurso lleno de fe que recopila meditaciones escritas por 47 líderes religiosos de todo Estados Unidos. Este proyecto y otros trabajos de educación pública con líderes religiosos en HRC Alabama, HRC Arkansas y HRC Mississippi es posible en parte gracias al generoso apoyo de la Fundación E. Rhodes y Leona B. Carpenter.     


Cantar de los Cantares 8:6-7 (Reina Valera 1960)

8.6Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo;

Porque fuerte es como la muerte el amor;

Duros como el Seol los celos;

Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.

7 Las muchas aguas no podrán apagar el amor,

Ni lo ahogarán los ríos.

Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor,

De cierto lo menospreciarían.

Con todos mis sentidos

Recuerdo cantar en la escuela bíblica dominical un corito muy popular. La letra del mismo dice: “Cuidado tus ojitos lo que miran / Cuidado tus ojitos lo que miran / Que en cielo está el Señor / Que nos mira con amor / Cuidado tus ojitos lo que miran.” Cantaba este corito cuando que niño en mi congregación de las Iglesias Bautistas de Puerto Rico en las montañas cafetaleras de mi pueblo. El corito sigue mencionando, uno por uno, todos los sentidos humanos. La idea de cantarlo era hacer que la niñez no se apartara del camino al dejar que lo sentidos experimentaran aquello que “el Señor” considerara pecado.

Por décadas esta canción estuvo plasmada en mi mente. Por décadas, pensé que estar en contacto con mis sentidos era un pecado. Todo lo que es bueno, todo lo que es puro, todo lo que es digno del Señor, en esto es en lo que hay que pensar. La carne, por otra parte, era echado hacia al lado. La sensualidad – esa necesidad humana básica de disfrutar, expresar y buscar placer a través de los sentidos – estaba prohibida.

El Cantar de los Cantares provee un escape para este dualismo. Cuando adolescente y con un poco de vergüenza, descubrí el Cantar de los Cantares. Leí los versos apasionados y entendí cómo una joven pareja – tratando de esconderse a plena vista – disfruta de su sensualidad, trayendo cada uno de sus sentidos… ¡Los ojos ven, las manos tocan, los oídos escuchan, los pies corren hacia el ser amado! Todos los pecados que el corito de mi niñez me enseñó a evadir eran ahora celebrados aquí, en la Biblia, en este hermoso Cantar de los Cantares que es de Salomón.

El tiempo de Cuaresma por lo general se presenta como un temporada para la expiación; un tiempo para hacer sacrificios y prevenir que nuestros sentidos disfruten de aquellas cosas que deseamos. Pero la Cuaresma también es un tiempo para los sentidos. La práctica de ayuno que tanto se fomenta en este tiempo, tiene mucho que ver con la vista, los olores y el tacto. Las cenizas, las velas encendidas, el incienso y la oscuridad que utilizamos en nuestras liturgias, tienen que ver con la vista, el olor, el tacto y el oído. La Cuaresma nos invita a experimentar la Divinidad con todos nuestros sentidos y toda nuestra sensualidad.

Una lectura queer de las Sagradas Escrituras es necesaria durante el tiempo de Cuaresma; es imperativo que nuestras realidades encarnadas se sumerjan en el mar del Amor Divino que nos arropa con un amor tan intenso que se puede sentir como brasas de fuego que nos queman lo más profundo de nuestro ser. La Cuaresma, con sus cenizas, sus velas encendidas, su incienso y su oscuridad nos hace sedientas y sedientos por el Amado, con una sed que no puede ser apagada por todas las aguas del mundo. Es una temporada para abrirnos a la sensualidad de nuestra relación con la Santísima Divinidad.

Mis ojos ya no tendrán cuidado de lo que miran, porque cuando miro, toco, escucho y utilizo todos mis sentidos, ahí es cuando mejor puedo experimentar el penetrante amor del Amado Divino cuyo amor nos transforma.

Rev. J. Manny Santiago

Executive Director, The Crossing Campus Ministry

Madison, WI


Song of Solomon 8:6-7 (Common English Bible)

6Set me as a seal over your heart,

            as a seal upon your arm,

for love is as strong as death,

            passionate love unrelenting as the grave.

Its darts are darts of fire—

            divine flame!

7 Rushing waters can’t quench love;

            rivers can’t wash it away.

If someone gave

            all his estate in exchange for love,

            he would be laughed to utter shame.

With All My Senses

There was a children’s song we sang in Sunday school when I was a kid. Perhaps you are familiar with the lyrics: “O be careful little eyes what you see / O be careful little eyes what you see / There’s a Father up above / And He’s looking down in love / So, be careful little eyes what you see.” I sang a Spanish translation of this song, as I grew up in a rural American Baptist congregation in the mountains of Puerto Rico. The song goes on to mention every one of the human senses. The idea was to make sure that the children didn’t stray from the straight and narrow path by allowing our senses to be perceived those things that our “Father up above” would consider a sin.

For decades, that song was ingrained in my mind. For decades, I thought that being in touch with my senses was a sin. All that is good, all that is pure, all that is worth is the spirit world. The flesh, however, was left out. Sensuality – that most basic of human needs — to enjoy, express, and pursue pleasure through the senses was forbidden.

The Song of Solomon provided an escape from this dualism. As an adolescent, I sheepishly discovered the Song of Solomon. I read through its verses and learned that there was a young couple, trying to hide in plain sight, as they sensually enjoyed their embodied realities. In great detail, the lovers share with the audience their sensual attraction, engaging each part of their embodied selves… Eyes see, hands touch, ears hear, feet run towards the loved one! The lovers celebrated their sensual selves under the watchful eye of the God in heaven who rejoiced with their thirst for each other! All the sins that the song taught me to avoid were being celebrated here, in the Bible, in this beautiful Song of Songs which is of Solomon.

Lent is often portrayed as a time to atone; a time to make sacrifices and to prevent our senses from enjoying that which we most desire. But Lent is also a time for the senses. The practice of fasting has to do with sight and smells and touch. Ashes, candles, incense and darkness in our liturgies have to do with sight and smells and touch and hearing. Lent invites us to experience the love of the Divine with all of our senses and all of our sensuality.

A queer reading of the Holy Scriptures is necessary every Lenten season. It is imperative that our embodied realities are immersed into the sea of Divine Love that envelops us with a love so intense it is felt like flames burning our innermost selves. Lent, with its ashes, candles, incense and darkness makes us thirst for the Loved One with a thirst that cannot be quenched by water. It is a season to open up to the sensuality of our relationship with the Holy One.

My eyes will no longer be careful with what they see, for when I see and touch and use all of my senses, I can best experience the penetrating love of the Divine Lover whose love transforms us.

Rev. J. Manny Santiago

Executive Director, The Crossing Campus Ministry

Madison, WI